miércoles, mayo 04, 2016

2



Viva
las segundas oportunidades
las segundas partes
la versión 2.0
el subcampeón
y el segundo plato.

Viva
el segundo origen
la segunda vez
el segundo asalto
el segundo nivel
y el segundo trimestre,
que es donde todo nace
porque está la primavera.

Viva
la segunda mano,
que es como nueva;
la segunda marcha,
que acelera el motor;
la segunda piel,
qué fácil se adapta;
y la segunda capa,
que aporta a la pintura
un brillo especial.

Viva
el segundo chakra,
que no sé cuál es,
pero seguro que es
el que mola más;
el segundo entrenador,
por su papel fundamental;
y los personajes secundarios
sin los que no habría protagonistas.

Viva
la segunda unidad,
que encima lleva descuento,
y el segundo uso de las cosas
porque es regalarles
una segunda vida.

Viva
la segunda persona del singular: TÚ.

¡Viva el número dos!

Dos rombos
dos ruedas
dos tetas
dos huevos
dos palillos
dos gardenias
dos mares
dos cielos
dos metros.

Porque el uno
está muy solo
y tres ya son multitud.

Viva
lo que duplica:
dos por dos son cuatro
(y a veces cinco);
de dos en dos,
se suben los escalones
el doble de rápido;
y, segundo a segundo,
las horas tienen más sabor.

Porque dos siempre es mejor que una.

Y porque la segunda mitad
de una historia
está mucho más cerca
que la primera
del final feliz.



miércoles, abril 20, 2016

Igual que ayer




(la vida)

se cae
a granitos
por el embudo
de un reloj de arena
y no vuelve

(la vida)

a lo Salinas,
quiere sacar de mí
mi mejor yo,
ese que al que cada vez
cubren menos capas

(la vida)

son variaciones
con repetición
sobre el mismo tema
y un círculo gigante
en el medio
por cerrar

(la vida)

más bonita o no,
según le dé la luz,
pero siempre imperfecta

(la vida)

con el alma
dividida en dos
y la familia
por la mitad

(la vida)

esa absurda teoría
entre un montón
de caóticas
casualidades

(la vida)

o tú o yo,
si pudieras sentir
lo que siento

(la vida)

la misma 
que te explota
salvaje
en la boca
o te pasa
imperturbable
por encima

(la vida)

como los tulipanes,
sigue creciendo
incluso después
de ser cortada
y se doblega
y se adapta
al recipiente
en el que
se encuentra,
sin cuestionar

porque 

(la vida)

igual que ayer,
hoy también,
se va

y yo
voy detrás

y, así,
todo el rato
hasta que se termine.


sábado, marzo 12, 2016

circunstancia



-Mami, ¿dónde está papá?
-En el cielo.
-No lo veo.
-Es que está muy arriba,
más alto que las nubes.
-¡No lo veo!
-Pero él te mira
desde las estrellas.
-¡¡¡No lo veo!!!
-...
-¿Y por qué no viene?
Yo quiero ir con él
a montar a caballo.
-…
-Yo quiero que Papá
viene 
aquí conmigo.
-...
-Mamá, ¿ponemos dibujos?
-Claro, ¡vamos!



miércoles, febrero 10, 2016

( )




A veces decir
que no puedes decir
                   porque no te atreves
                   porque ignoras cómo
                   porque me conoces poco
lo que quieres decir
es decir mucho más
que decir nada.

Que siempre nos quede
mucho por (no) decir.



lunes, febrero 08, 2016

Wabi-sabi



Estas ojeras no son por ti

son porque no he dormido 
porque me fui tarde a la cama
porque me quedé escribiendo

y estuve despierta hasta despuntar el alba

pensando
bebiendo cerveza
desvelada

intentando sacarme de dentro
una opresión profunda
en forma de gotas de lluvia
que me dolía al respirar.


Estas ojeras no son por ti
son porque tengo insomnio
porque tomé café después de la seis
sin calcular las consecuencias derivadas

y, encima, 
cuando por fin se me cerraban los ojos
casi a las tres de la madrugada
el vecino, borracho, se puso a tocar la guitarra

y la soledad de la canción que se escuchaba 
se me coló en el pecho

y ya no pude conciliar el sueño.


domingo, febrero 07, 2016

CiNe




Yo quería

quería
pagar
en la taquilla

aguardar
en la cola

acariciar
la entrada
con intriga

rendirme –tan contenta– a la emoción

a ver si es buena
a ver si me gusta
a ver si esto avanza ya

rápido, rápido

que quiero verlo todo

los anuncios,
los tráilers,
los créditos
del principio

quería 

quería hacerlo
desde hacía días

venía dándole vueltas
a esa idea

exponerme otra vez

sentir
una historia,
comer
palomitas

quería tan de verdad,
tan efusiva

iba a quedarme
sentada en la butaca
hasta el final

a dejar al corazón
la libertad
de correr riesgos

estaba cogiendo carrerilla,
casi tocaba al acomodador

a punto de entrar,
yo quería

lo prometo

quería
quería
quería

y no

no pude

me perdí la película

...

Yo quería
hacer un poema
sobre volver

o
sobre decir 'aquí estoy de nuevo'
o
sobre cómo se desblindan los blindajes

pero parece que querer,
a estas alturas,
sigue sin ser un motivo
lo bastante grande

y ahora estoy sola 
en la puerta del cine
con cara de '¿qué ha pasado?',
la entrada en la mano
y un nudo más en la espalda

porque, en el momento de la verdad,
cuando tenía que pasar,
no he podido escribir
ni un verso,
ni una pequeña palabra


sábado, diciembre 19, 2015

No está



Se fue
de mí

sin desordenar

tal como era
cuando vivía
y vivíamos
juntos

llegaba a casa
y me costaba averiguar
si él había pasado
a cambiarse
o a comer

tenía que abrir el lavaplatos,
revisar el cesto de la ropa sucia,
buscar restos de humedad en la ducha

de la misma manera

sin que yo supiera
si sí 
o si no,
se fue

muy elegante,
tan respetuoso

dejándolo todo con mejor aspecto
tras su marcha

el aire más limpio,
menos ruido

abandonándome
antes de que pudiera
percatarme

aguardando 
el momento justo
–el despiste–
para desaparecer

saltándose la palabrería,
lo superfluo

se esfumó,
que ya era hora,
que todo ha cambiado

todo me ha cambiado
y soy otra

que en este tiempo
he descubierto
que no sabía
la mayoría de cosas
sobre mí misma

y cuando empiezo a saberlas

cuando comprendo que todo eso es mío,
de nadie más

me doy la vuelta
por inercia
como para buscarle

pero
sólo estoy yo

él
se fue

se fue
de aquí

y ya no está.

jueves, octubre 15, 2015

(re)vuelta


Septiembre/ 1 año y 10 meses

Le cuento que, como cada septiembre,
-ahora que los septiembres
han cambiado para siempre-
me tapo la cara con las manos
esperando recibir
la bofetada
por no haber hecho 
bien los deberes.

Pero apenas
noto
un pellizco.

Tan sólo un café aguado por tres o cuatro lágrimas,
un poco de sensación de extrañeza
y algún que otro pensamiento catastrófico:
“En el fondo odio estar aquí”.

¡Casi nada!

Ni rastro
del tsunami
que anunciaban
mis sospechas.

El jet-lag
se desvanece
rápido
y no comprendo
en qué momento
despisté
a la depresión.


Le cuento
que últimamente
me obsesiona la cuestión 
de cómo hablarle de ti
a nuestro hijo,
que no puedo evitar
avanzar los hechos
e imaginar que un día
querrá que le explique
de qué cáncer moriste.

Pero que,
tal como viene siendo habitual,
la realidad me explota
sin previo aviso
en las narices
derribando de un plumazo
mis peores temores
en forma de Riiing.

Suena en casa
el teléfono fijo,
ese que sólo me llama
para ofrecer propaganda,
y antes de que pueda
alargar la mano
para contestar
Nicolás me congela
en tres palabras:
“Mami, ¿es papá?”.


Tras la verborrea
se hace un silencio
y tengo miedo
porque entonces es ella 
la que me pide 
que le cuente.

¿Dónde te tengo?

(¿Dónde te tengo?)

Balbuceo.

(¿Dónde te tengo?)

Se desintegra
toda mi entereza.

Porque sólo sé que te tuve
y te seguiré teniendo.

Porque el dónde 
serán todos los lugares
mientras pueda conjugarte
en tiempos verbales.



Octubre/ 1 año y 11 meses

Quizá le cuente
en la siguiente visita
que los nuevos recuerdos 
empiezan a igualar en peso
a los viejos.

Que por suerte
los más terribles
se me están borrando
y que estos días,
próximos a tu aniversario,
te siento más cerca que ayer.

Y sé perfectamente
por qué no me dejas
ni a sol ni a sombra.

Por qué te me apareces
hasta en sueños
repitiendo el mismo mensaje
y me insistes
sin descanso
en lo que tú ya sabes.

Y yo me niego 
contraatacando
con todo aquello
que nos queda pendiente.

Me intento escabullir
y autoconvencerme
de que esto sólo ha sido
algo temporal.

Pero cada vez 
le fío menos
al engaño
y cada vez
doy más permiso
a la franqueza.

Aún así no va a ser fácil
que digiera
que te quieres despedir.

Nada fácil.

Y mucho menos 
de mí.

jueves, agosto 20, 2015

Plou i fa sol


Llueve
y, cuando llueve,
pienso.

Pienso,
pienso,
pienso
y pienso más,
y le doy vueltas,
y nunca llego
a la misma conclusión.

Lo que daría por uno
de tus consejos,
pienso.

Pienso
que te tuve poco,
que me faltó tiempo.

Pienso 
que hay días que son
para escribirte,
como hoy.

Pienso
que también pienso
cuando azota
la ola de calor.

Y pienso en el coche y en la playa.

Y pienso
al preparar una ensalada
y me pregunto qué ingrediente añadirías.

Pienso cuando compro pepino,
porque es algo que nunca hice contigo.

Pienso en voz alta,
pienso:
¿me habré quedado tarada?

Pienso
que ya hace un año y medio
y que los demás 
me empiezan a tratar igual,
y pienso que, cuando me quejo,
ya me quejo de verdad,
y que de repente me apetece
subir el volumen
y gritar, ¡OH, YEAH!

Pienso,
por favor,
cuándo
me cansaré
de pensar.

Pienso
en nuestros veranos.

Pienso arriba,
pienso abajo.

Pienso al sonreír,
al despertar
por las mañanas,
pienso en vivir.

Pienso en ti,
mi punto y mi principio.

Pienso por ti
y a pesar de ti.

Y pienso en qué pasaría
si volvieras
del más allá,
y pienso divertida
en el corte de mangas
que les haría
a todos los que te dieron
por muerto.

¿Lo estás?,
pienso.

Pienso en
los gestos,
expresiones,
y miradas tuyas
que guardaba aún
sin desempolvar,
y en cómo brotan
de pronto
en mi mente 
por sorpresa;
primero me gustan,
pero luego me hacen llorar.

Pienso
en si esto
también pasará.

Pienso en hundirme
en el pecho
un cuchillo
para cortar melón
-¡clac!-
y averiguar:
si estoy verde,
si estoy madura
o cómo estoy.

Pienso en tres
canciones que escucho
y me llevan a tu entierro,
y pienso en por qué
siempre compruebo
que el paso del tiempo
jamás mengua ese dolor.

Pienso en mis heridas,
en tocarlas y echarles sal.

Y en lo que me torturan.

Igual que me torturan las carreteras
de la costa del Baix Empordà,
muchísimo más
de lo que lo harán nunca
las calles de Barcelona.

Pienso que cuanto más pienso en lo feliz que fui
más triste soy.

Pienso en lo que disfrutaría si...

Pienso
en las despedidas.

Pienso en que no sé
cómo cambiarte de lugar.

Y a veces,
aunque solo a veces,
pienso que ya es suficiente,
y que se ha de ir 
uno de los dos.

Y por eso
este agosto
continúo mi viaje
en sentido contrario
al tuyo,
yéndome al lugar 
más alejado 
que he podido
de ti.

Pienso en que necesito
darle la vuelta a todo.

Poner la cabeza
donde tengo 
los pies.

Mandarme al carajo,
a la otra punta del mundo.

A ver si
deshago
este último nudo
que nos ahoga
y no me deja
avanzar.

A ver si así,
por fin, 
comprendo
que he de dejar
de echarte
tanto 
de menos. 

Pienso,
y mientras
pienso,
pienso,
y pienso,
en este cielo
que anochece
sigue lloviendo
pero en las antípodas
ya está saliendo el sol. 

Y eso quiere decir que
las brujas ya se peinan
y eso significa que,
hasta septiembre,
no voy a pensar.

Y en este preciso instante
te apago / me apago
y no pienso más.

miércoles, mayo 20, 2015

A menos de medio camino de casa



Y poco a poco
me reconcilio
con mi cuerpo

De tanto en tanto
vuelvo a mirarlo
con cariño,
dejo de odiarlo
un momento
y lo quiero
tal cual es.

Como antes.

Aceptarlo
de nuevo
es aceptar
tu ausencia.

Permitir que lo abracen de verdad,
abrazarte.

Mostrarlo
es decirle al mundo,
aquí estoy sin ti.

Empieza a no asustarme
el rastro
que han dejado en él
las cosas
más importantes
que me han sucedido.

Tu cáncer.
Ser madre.
Morirte.

Año y pico
de duelo,
de insomnio,
de llorar.

De esquivar los espejos.

Y ahora veo que mi contorno es otro.
Y que tengo marcas en la piel.
Y surcos pronunciados.
Y la espalda y los hombros
siempre encorvados.

Todo explica
al fin y al cabo
el sufrimiento.

Lo alejada
que he vivido
de mí.

Pero en este
punto de no retorno
en el que estoy,
       –a menos de medio camino de casa–
la felicidad,
o quizás la paz,
o tal vez la vida,
       –como se quiera llamar–
comienza a ser
un desenlace
inevitable.

Y tengo ganas.




miércoles, marzo 18, 2015

Notas



(Dos meses antes)


Pese a todo lo malo
nos reímos.

Y ya sé
la diferencia
entre hematíes,
plasma
y plaquetas.


---


(Semanas antes)


Anoche, de madrugada,
pillé en la tele
la película
Sobreviviré.

Te miré
mientras 
dormías.

Mi vida también
será un drama
dentro de poco.


---


(Días antes)


Por fin
he ordenado la ropa
-abajo las cajas de invierno,
arriba las de verano-
y he fingido delante de ti
como una auténtica actriz.

Sé que es el último
cambio de armario.


+++


Entran en plena noche los enfermeros de la ambulancia.

Al ver los cuadros, cuentan que son fans de Paula Bonet.

En la calle nos bloquea el paso el camión de la basura.

Dos basureros guapos como estrellas de cine nos dejan pasar.

Un camillero con un peinado imposible nos sube a urgencias.

En la sala de espera, me fijo en los juanetes de una señora con camisón de flores.

Durante la transfusión se escucha una conversación surrealista.

Duermo un poco en una silla -que he robado- sin soltarte la mano. 

Nos mandan a casa y noto como si tuviera resaca.


---


(Horas antes)


Salgo del hospital
como una flecha
a las cinco de la madrugada.

Tengo mucho miedo.

Voy a casa
a ducharme muy, 
pero que muy, 
rápido
y volver.

No quiero que despiertes
y no me veas.

No quiero que mueras
y yo no esté.

En el taxi
suena
Hey Jude de los Beatles
a la ida.

Y Don’t worry, be happy
a la vuelta.


---


(Días después)


Aún tengo atragantados
los bocatas de jamón 
del Clínico.

No podré tomar Cola Cao
ni ver Mad Men nunca más,
ni tantas cosas que son 
demasiado nosotros.


+++


Antònia Font
se ha separado.

Voy a apuntar 
todo lo que te estás perdiendo
para que no se me olvide
contarte nada.


+++


¿Y dónde meto el amor
que no te puedo dar?


---


(Semanas después)


Odio que me hagan fotos.

No quiero que quede constancia
ni tener recuerdos
de esta época.

Me gustaría borrarla.


+++


Voy a ser perfectamente imperfecta.


+++


No sabía que las células tienen memoria.

Han empezado a añorarte antes que yo.


+++


Hoy he pasado
por el piso de la calle Vic,
donde comíamos quicos y pepinillos
viendo capítulos de Lost.

Desayunábamos en la terraza
en cuanto llegaba el calor.

Escribí artículos, reportajes
y poemas en pijama.

Tú preparabas muchas ensaladas.

Paseábamos al perro en chancletas
y los jueves nos esperábamos
en el bar de la esquina
para tomar cervezas.

Y aunque antes de que yo llegara
te habían hecho llorar
y te dejaron solo,
lo cierto es que,
en el piso
de calle Vic,
conmigo,
fuiste muy feliz.


---


(Dos meses después)


Siento con el cerebro
y pienso con el corazón.


+++


En una exposición 
de Sebastiao Salgado
me encuentro
como en casa.

Rodeada
de albatros errantes
con cabeza negra
y ceja gris.

De pingüinos barbijo.

De leones
y elefantes
marinos.


---


(Muchos meses después)


Me ha venido
de repente
la palabra
“hematocrito”.

Debo tener auto reverse.


---


(Un año después)


Todo está 
iluminado
con la luz 
del pasado,
lo dice Alex
en Trachimbrod.

No paran de brotarme
pensamientos mágicos,
como le sucedió a Joan Didion.

Y tu recuerdo,
igual que el alcohol
en Shotgun lovesongs,
se ha convertido en mi amante, 
en mi canción de cuna, 
mi aguja y mi almohada.

Estamos solos,
en una longitud de onda
única para nosotros.


---


(Más de un año después o hace poco)


La psicóloga me lo pregunta.

Si pudiera escoger.

¿Te conocería?
¿Te hablaría?
¿Te besaría?
¿Me enamoraría?
¿Me iría de vacaciones contigo?
¿Me mudaría?
¿Me casaría?
¿Tendría un hijo?
¿Lucharía un cáncer?
¿Sufriría por ti?
¿Lloraría?
¿Te perdería?

Sí, claro.
Sí, quiero.

Te volvería a vivir.

Aunque ya me sepa el final
y no se pueda cambiar.

Por ti me dejaría partir
–el corazón, el alma, las piernas–
una y cien veces más.